Renta básica

La renta básica universal garantiza una aportación económica según el umbral de la pobreza por el simple hecho de ser ciudadanos. Lo cual solo se podría hacer a través de una fiscalidad progresiva, es decir, los que más tienen pagarían más. Pese a que los gurús de la economía digan que no es posible, sí lo es y la riqueza y beneficios revertirían hacia las capas sociales más empobrecidas. Existen cifras alarmantes que demuestran la urgencia de medidas de reparto como la renta básica. No solo cifras, hay rostros humanos que todos conocemos detrás de esas cifras: la trabajadora que se pasa el día por el sueldo mínimo, la familia desahuciada por no poder hacer frente a la hipoteca, los jubilados con pensiones de miseria, el desempleado de larga duración, el joven precario que acepta cualquier trabajo, el/la autónomo/a que no le salen los números… Al mismo tiempo sube el numero de ricos, según cifras del propio Gobierno, y la lista de hogares con un patrimonio de más de un millón de euros en España ha subido un 17%. Claro que hay recursos y dinero, el caso es como se distribuye si en unas pocas manos de grandes fortunas, empresarios y banqueros, o de manera más justa y redistributiva a través de mejores salarios y derechos sociales como las pensiones, sanidad, educación e implementando derechos como la citada renta básica. Eso dice mucho de una sociedad.

Gustavo Sánchez Gómez

Publicado en el Diario Cordoba, 20 marzo de 2018